La inflación de costos es un tipo de inflación que se produce cuando, bajo determinadas condiciones, un aumento en el costo de producción de insumos clave, deriva en un incremento generalizado de los precios de los bienes y servicios.
En la mayoría de los casos surge cuando a las empresas les resulta más caro fabricar o suministrar sus productos, debido a un acontecimiento ocurrido a gran escala, de origen previsible o inesperado, que afecta a los factores de producción cuyo uso está extendido en la economía.
Este tipo de inflación es atribuible entonces a diversos factores, como el alza en el costo de las materias primas (petróleo, gas, otras commodities), el incremento de los costos laborales (subas de salarios o aportes patronales) o el aumento de los impuestos (suba de alícuotas, derechos de exportación).
Si los demandantes siguen deseando el producto con la misma intensidad, las firmas podrán aumentar sus precios para cubrir esos costos más elevados. Así podrán proteger sus beneficios y al mismo tiempo, satisfacer la demanda inelástica de los clientes.
A medida que sube el costo de producción y las empresas pueden trasladar este aumento a los consumidores en forma de precios más altos, provoca un incremento general del nivel de precios y, en consecuencia, inflación.
De ahí el concepto, inflación de costos o inflación impulsada por los costos, que no debe confundirse con el fenómeno singular de de aumento en los costos, cuyo efecto es más acotado.
En el caso de la inflación impulsada por los costos, el incremento en los precios surge como consecuencia de una contracción de la oferta agregada (en términos gráficos, un desplazamiento hacia la izquierda de la curva).
Además, se diferencia de la inflación de demanda, que se produce cuando aumenta la demanda de bienes y servicios, lo que conlleva también un aumento generalizado y sostenido de los precios.
Algo de historia
El concepto de inflación de costos surgió después de la Segunda Guerra Mundial para describir los aumentos de precios derivados de la presión sindical sobre los salarios a pesar del elevado desempleo de posguerra.
Con las crisis del petróleo de la década de 1970, comenzó a utilizarse también para describir cualquier cambio significativo en la curva de oferta a determinados niveles de demanda agregada.
La mayoría de los bancos centrales diferencian entre los efectos de las crisis de oferta y las de demanda, distinguiendo entre la inflación general y la inflación subyacente.
Esta última no considera la contribución directa de las crisis de precios del petróleo y los alimentos, las dos fuentes más importantes de desajustes en la oferta lo suficientemente grandes como para reflejarse en las medidas generales de inflación.
Bibliografía
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Análisis de coyuntura económica nacional e internacional (febrero 2024) Nota de Coyuntura 3
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