Un análisis del OTEA sobre 36 distribuidoras muestra que clasificar al sector eléctrico argentino únicamente por densidad puede ocultar diferencias estructurales decisivas para entender sus costos y sus tarifas.
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Más de la mitad de las distribuidoras cambia de grupo cuando su estructura se analiza de manera multidimensional.
Informe técnico especial OTEA
Comparar tarifas eléctricas entre distribuidoras parece sencillo. Pero ¿qué ocurre cuando las empresas que comparamos operan con redes, mercados, niveles de utilización y estructuras organizativas muy diferentes?
El Informe Especial N.º 2 del Observatorio de Tarifa Eléctrica Argentina (OTEA) pone a prueba una clasificación de tipo A-B-C basada en densidad —siguiendo el criterio utilizado en el modelo uruguayo— sobre una muestra de 36 distribuidoras que representan aproximadamente el 95% de lo facturado por CAMMESA a distribuidoras durante 2025.
Los resultados son contundentes: al trasladar directamente el criterio territorial A-B-C, el 81% de las distribuidoras queda concentrado en una única categoría. Y el problema no se resuelve simplemente reemplazando la medida de densidad por otra más adecuada: incluso una alternativa basada en kilómetros efectivos de red continúa siendo insuficiente para capturar la heterogeneidad del sector.
Cuando la comparación incorpora conjuntamente dimensiones de estructura, uso de capacidad y estrés de red, organización y mercado, el panorama cambia: 19 de las 36 distribuidoras modifican su grupo respecto de una clasificación territorial basada en densidad.
A partir de esta evidencia, OTEA propone avanzar hacia tres perfiles estructurales —METROPOLITANAS, DENSAS y DISPERSAS— como punto de partida para construir comparaciones más consistentes y referencias regulatorias basadas en empresas reales comparables.
Porque antes de comparar tarifas, hay que preguntarse si estamos comparando empresas comparables.■
Descargá el Informe Especial N.º 2 y conocé los resultados del análisis.
